10.19.2014

LUIS DE LA PAZ: TERESA DOVALPAGE




Teresa Dovalpage nació en La Habana en 1966 y ahora vive en Taos, Nuevo México, donde se desempeña como profesora en la universidad local y columnista para el periódico Taos News. Tiene un doctorado en literatura y escribe indistintamente en su lengua materna como en la de su país de residencia. Es sin duda, una de las autoras de más rápido ascenso y reconocimiento en el marco de la literatura cubana. Quizás parte de su éxito radique en el humor, en la alegría y en el positivismo que siempre transmite. Dovalpage es una escritora con recursos que sabe emplear bien y lo hace con soltura y a fondo.



Tu carrera literaria toma impulso en Estados Unidos. Si ya habías comenzado a escribir en la Isla, ¿qué determinó que no publicaras en Cuba?
Los pocos intentos que hice para que mis libros vieran la luz en Cuba no tuvieron éxito. Una vez fui a un taller literario y lo que encontré allí me hizo salir de estampía –realismo socialista a pulso y cuidadito con las desviaciones ideológicas. El segundo intento fue llevar en persona un manuscrito a la editorial Gente Nueva. Ah, la santa inocencia. Jamás me contestaron. Tal vez no insistí demasiado, o tal vez lo que escribía entonces era muy malo, pero siempre me ha parecido irónico que me tomara ocho años en Estados Unidos para publicar mi primera novela, A Girl like Che Guevara, en un idioma que ni siquiera es mi lengua materna, mientras no pude publicar ni una línea en Cuba durante veintinueve años.

En el 2004 publicas dos novelas, Posesas de La Habana y A Girl like Che Guevara. En una abordas el mundo de la familia, y en la otra el de la juventud en las becas. Parecen ser temas antagónicos, ¿qué te proponías al examinar casi simultáneamente estas realidades?

En realidad, los libros no se escribieron simultáneamente. Terminé Posesas… mucho antes de escribir A Girl like Che Guevara, pero no sabía cómo publicar en español aquí, de modo que decidí escribir una novela sobre un tema que no se había explorado mucho en inglés, las escuelas al campo en Cuba, y dio la casualidad de que encontré editor para los dos casi a la vez.

¿Qué novela crees que te definió mejor como escritora?
Es una pregunta difícil. Creo que los libros son como los hijos, se supone que una no tenga preferencias, pero si tuviera que elegir mi novela favorita, sería Posesas de La Habana porque es la más personal. Y la primera publicada en español.

Escribes cuento, novela y teatro, ¿en qué género te sientes más a gusto?
Con la novela, definitivamente, pues no tiene las restricciones de espacio de los otros géneros.

¿Qué piensas sobre los eBooks y las nuevas tecnologías de edición?
Aunque no creo que logren reemplazar a los libros tradicionales, los eBooks resultan una comodidad innegable. No es lo mismo viajar con un tomazo de 400 páginas en el bolso que con un Kindle que no pesa una libra. Claro, al tomazo no se le acaban las baterías en el momento más interesante. Varios de mis libros se han editado como eBooks, entre ellosLa Regenta en La Habana, el romance de una cougar literata, con Eriginal Books, a cargo de la experta editora Marlene Moleón.

Ejerces también el periodismo, con su lenguaje y características particulares. ¿Qué encuentras en el periodismo como medio de expresión?
Primero, disciplina: una no puede sentarse a esperar por las musas cuando hay que entregar un artículo antes del cierre. Segundo, conocer a gente interesantísima, que luego suelen convertirse en personajes. Y siempre se aprende algo nuevo. Hace poco me tocó hacer un reportaje para Taos News sobre “chicos asados al horno” (mazorcas de maíz cocidas en un horno de barro). Como el título sonaba un tanto canibalístico en la versión en español, tuve que agregar un párrafo aclaratorio para que no pensaran que aquí nos devorábamos unos a otros.

¿Cómo es vivir en Taos?
El paisaje, marcado por las montañas Sangre de Cristo, es impresionante; estamos a siete mil pies sobre el nivel del mar. Es una región rural donde abundan los huertos familiares. Esta primavera mi marido y yo plantamos coles, pepinos, tomates, calabazas, cebollas. ¡Nunca habíamos comido tanta ensalada! La vida cultural es muy rica. SOMOS (la Sociedad de la Musa del Suroeste) es una organización que invita a escritores de todas partes a dar conferencias; hay muchos grupos de teatro, como Metta Theater, con representaciones prácticamente cada semana, y una rama de la Universidad de Nuevo México. Sunset Magazine ha elegido a Taos como “uno de los diez mejores lugares para vivir (y ser feliz) en el Oeste”.

Eres tan cubana que solo te faltaría vivir en Miami. ¿No te entusiasma la idea de establecerte en la más cubana de todas las ciudades fuera de la isla?
Me encantaría si pudiera manejar con soltura en medio del tráfico de Miami. Cuando pienso en todas las cosas interesantes que suceden allí, en mis amigos, en los restaurantes (ay, croquetas y café con leche del Versailles) me dan ganas de hacer las maletas ahora mismo. Pero soy paragüera hasta la pared de enfrente y no me entusiasma la idea de destrozar el parabrisas contra la primera palma que no se quite del camino para cederme el paso.

Si sintieras nostalgia de algo, ¿de qué sería?
Si te refieres a Cuba, confieso que no siento nostalgia ninguna. Llevo diez minutos rascándome la cabeza y no me viene nada. ¿Las guaguas? ¿El calor? Gracias. ¿Las palmas? Bueno, hemos plantado diez pinos y un montón de álamos en el jardín, así que por árboles que no quede. Ojalá pudiera responder con algo que demostrase más sentimentalismo, patriotismo o cualquier otro ismo de buen gusto, pero ¿a qué decir mentiras sin necesidad?

Quiero cerrar con tu novela Orfeo en el Caribe. ¿Qué nos puede decir de ese libro enmarcado en el género de novela negra?
La verdad es que no se me había ocurrido catalogarla como “novela negra” hasta que un crítico la definió así. Orfeo en el Caribe y mi última novela, El retorno de la expatriada, publicada en España por la editorial Egales, son dos gemelos separados al nacer. Las tramas transcurren a la vez y comparten varios personajes. Ambos tratan sobre amores que tienen que luchar para imponerse, como una pareja lesbiana en El retorno… y una chica feúcha en busca de su príncipe azul, que resulta ser el mulato ojiverde y buen mozo protagonista de Orfeo en el Caribe.

¿En qué estás trabajando ahora?
Preparo una colección de varios libros bilingües patrocinados por el Programa de Artistas Visitantes en las escuelas de Taos, que recoge materiales escritos por los estudiantes en inglés y español. Hemos publicados tres en papel: Somos taoseñosLeyendas nuevomexicanas en escena y Tesoros familiares, todos con Eriginal Books, y seguimos adelante con la colección, que pronto estará disponible en línea. El bilingüismo es la sal y la pimienta de la vida en el suroeste.

10.15.2014

RITA MARTIN: CONVERSATION WITH DULCE MARIA LOYNAZ

Translated by Ana María Chichester and Connie Smith.
The body of the hero
Dismembered
By four Spanish horses and their concentration camps.
The desperate Republic of a 20th day in May.
The song of a sterile woman.
The stone walls in Barbara’s garden.
The sepulcher where the erudite woman, Flor, used to sleep.
The madness of Carlos Manuel.
Enrique’s love for a man.
The short Almendares River.
The wide Mozarabic courtyards hurled to the sun from the earth.
Amelia’s stained glass windows. Lecuona’s music.
Lydia’s Black stories from Cuba.  Don Fernando’s counterpoint of tobacco and sugar.
The defenseless land of my ancestor, Arredondo.
Virgillio’s absurd theater.  The imaginary eras of Lezama.
January the first of 1959.
Those abominable UMAPs that never bothered anyone in the world.
The gray and rotten waters of a beautiful bay.
Palm trees so tall and so distant witnessing the ruins of a country.
The reinvention of another Habana.
The clear night in which she received the Cervantes Prize in her own hand
And then went to sleep with the little ones.
You were right, Dulce Maria,

We were given so much.  Only pure solitude is really ours.

10.08.2014

BUENA LETRA (ANTOLOGIA 2): PRESENTAZIONE PRESSO A LA LIBERA ACCADEMIA DI ROMA



EDICIÓN Y TRADUCCIÓN DE MARCELA Filippi-Plaza
PRESENTACIÓN: JORGE Muzzam

POETAS INCLUIDOS:

Juan Carlos ABRIL
Andrea Victoria ALVAREZ
Luz María ASTUDILLO UGALDE
Ricardo Juan BENITEZ
Nélida CAÑAS
Olalla CASTRO
José Cereijo
Lily CHAVEZ
Luis Fernando CHUECA
Rafa CORRECHER
Ana María DIAZ VELO
Andrés FISHER
José Ángel GARCIA CABALLERO
Myriam ITURRA AMPUERO
Marta LOPEZ VILAR
Emilia MARCANO QUIJADA
Rita MARTIN
Silvia MONTENEGRO
Victor OLIVEIRA MATEUS
Ernesto OLIVEIRA CASTRO
Raúl ORTEGA ALFONSO
Estela PORTA
Francisco ROMANO PEREZ
Mara ROMERO
Maria Isabel SAAVEDRA
Enrique SOLINAS
Víctor TOLEDO
Verónica VOLKOW FERNANDEZ
Alexander ZANCHES

10.03.2014

JORGE LUIS ARCOS: EPÍSTOLA A ENRIQUE SAÍNZ (O DE LAS CONVERSIONES IMAGINARIAS)

De  El libro de las conversiones imaginarias 
(Betania, 2014)

1
Amigo, ahora que he llegado al tiempo de las conversiones imaginarias
de los sueños más turbios, puedo dejar a un lado las pavesas del
/odio y los fantasmas de la esperanza
Porque éste ¿no es el tiempo de las postrimerías?
Tiempos de desprecio, como los llamó Tertuliano, citaba la
Ahora que los sentidos se vuelven retrospectivos, puedo
/invocarte a ti
antigua Diosa Blanca, y abandonarme a las confesiones que
/dicta el tedio
el sudor legendario, como un derrotado Edipo o Virgilio
/agonizante
con la paz del escriba, un oscuro cronista o soñador ancestral
/añorando la sombra de los mangos en flor
Lo primero, el país de marras, la inconcebible ínsula de mi
/orfandad
Yo tuve un amigo que se leyó a Nietzsche y se volvió loco
/como John Nach, el Emperador de la Antártida
¿Se puede leer a Nietzsche, con impunidad, en la juventud? Yo
/nací en una isla
Nietzsche es otra isla. Él me enseñó el valor de la lejanía, el
/puentecito roto, la montaña distante, el eterno retorno
¿Cómo oír a Bach y, a la vez, sentir los golpes dionisíacos en el
/piano?
Gritar: Ariadna, te amo. Y firmar: El Crucificado
Ah, el amor como un límite, un umbral, un imposible

Y su nombre llagado. Y Nietzsche, su seudónimo
Yo nací en una isla
Y guardaba caracoles en cajitas de nieve. Ah, los perversos
/tesoros
las reliquias hurañas, laberintos callados. Toda la Vía Láctea
Caracoles o estrellas. Yo quise ser astrónomo y náufrago y
/cruzado
La realidad, grosera. La amistad, clandestina. El afuera,
/indecible
(Me perdieron los juguetes. Me expulsaron del jardín)
Yo nací en una isla
Siempre fui el exiliado, el loco, el amante imposible
El que miraba ávido los grabados de Gustavo Doré en
Sentí tan feo el mundo, mi mundo, mi ínsula siniestra
Nunca fuiste mi patria, ¿cómo hay patria sin Madre?
Siempre fui el exiliado, siempre quise el regreso
Alguna vez escribí con la angustiosa melancolía de la juventud:
Las despedidas son tan provisorias que el tiempo las devuelve
/estremecidas
Pero: Y tú le respondiste así porquerizo Eumeo
Y repetía las palabras sagradas como una cantinela solitaria
Luego añoré los Reyes, los tristes Reyes Magos. La estrellita
/allá lejos
El niño en el pesebre. El vaho de las bestias. Y el alma en el
/establo
Era la Noche de Reyes, mi noche, mi secreto
Pero
había que caer, de nuevo, sin amparo. Todo roto y lejano
(Me echaron de la fiesta. Me rompieron el corazón)
Y nacer, ¿renacer?: El pecado sin culpa, eterna pena…
Yo nací en una isla
Pero entonces, amigo, ¿cómo volver a nacer en otra patria
/oscura?
La antigua noche obscura, la patria que anhelaron Juan Clemente
/y Casal

Dos patrias tengo yo…, dijo el náufrago de la playita de
/Cajobabo
Entonces yo buscaba algún rostro, otro tacto, alguna certidumbre
algo desconocido, las figuras danzantes en el fondo del lago
Y lanzaba piedras al mar, al mausoleo oscuro, buscando una
/respuesta suya
No sabía entonces que si nada se busca, la ofrenda será
/imprevisible, ilimitada
Pero allí estabas tú, Diosa Triple, terrible, Medusa inolvidable
No entendí tus lecciones. Y buscaba en los rostros, en los
/rostros amados
un aviso, algún signo, un lenguaje lejano: la palabra perdida, la
/realidad sin nombre
(sin piedad, sin pecado). Ah, las irisaciones de esos rostros
/varados, su indefinible angustia
el sexo originario, un puente que borrara la atroz separación, el
/dualismo malvado
Ni ángel ni demonio ¿Polo Febo y Celestina? Uno solo. Algo así
Yo nací en una isla. ¿Qué buscabas, María, en esta isla extraña?
Te recordaba a Málaga, a tu padre con su traje blanco de alpaca.
/Ah, María
si esta era tu patria prenatal, tu infancia, tu secreto y tu carnal
/apego
para mí era el infierno, las praderas malditas con un Sol en el
/centro
la luz que borraba los rostros, que difuminaba los secretos
el sitio de la expulsión, el lugar del naufragio, la pérdida, la
/pérdida
Amigo, tú siempre lo supiste. Es el infierno, claro. La región de
/los hijos
Los hijos de la noche. Y los hijos nonatos. La eterna sensación,
/el procaz desamparo
Todo partido, roto. Y la gota de láudano. Las velas que se
/apagan. Es el infierno, claro
Después, las tentaciones ¿Hay un infierno claro? La vida es un
/ensayo. Tú lo supiste siempre
Las dendritas rodeándote. La amarga circunstancia. El país tan
/lejano
Profanar los umbrales. Padecer los insomnios. Hacer sufrir al
/prójimo
Y mirar allá lejos, lo incomprensible, huraño. Entrar al parque
/oculto
El fiel pistoletazo. El delirio en la sien. Y la boca del pez
Las hojas del otoño cayendo lentamente como un manto sagrado
Mas ¿qué estoy escribiendo, amada víctima? Todo rugoso, mudo
Y los dientes de perro. Tal vez. Y sin embargo
hay un espejo claro. Los ojos de tu perro como estrellas remotas
Tal vez. Yo nací en una isla. Muy cerca de las líneas
de los bordes. Hijo mío, ¿adónde te escondiste que te busco
llorando? ¿Hay islas de perdón? ¿En Solaris? Despacio
muy despacio miro las conversiones, los duros simulacros
(Qué pobre es el Poder. Patético el Tirano). Hay una fuente
absorta en el centro del patio. Allí toda la música y el esplendor
manando en el silencio puro un alfabeto claro
Allí el Buda perfecto. Allí el silencio. Amigo
¿no podremos volver a la fuente secreta?
(Alánimo, alánimo, la fuente se rompió)
Yo nací en una isla. Una isla en el amnios
Tú lo sabías, Raúl. Porque estamos de paso: luciérnaga, cocuyo,
/rayo verde
eterno minotauro mirando las estrellas. No hay un infierno claro
Dragonflay. En la noche (y toda noche es sombría)
se dibuja un eclipse. Quedarse allí, soñando
rodeados por el mar y la noche y tu mano
Tu mano como un bosque. Tu sexo como un prado
Mirar las luces, lejos. Y dormirme en tu mano
como una hojita seca, peonía, cilantro

Pero…
Yo nací en una isla
Y no hay un infierno claro
Nos quedan los recuerdos como fábulas, las canciones
como reinos hechizados y aquellos y aquellos ojos verdes
serenos como un lago, los instantes perdidos y todas las visiones
el inaudito tacto, la música lejana, los olores extraños y al fondo
en lo imposible un sabor legendario
Yo nací en una isla

No puedo imaginarlo

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JORGE LUIS ARCOS. (La Habana, Cuba, 1956). Poeta y ensayista. Entre sus libros publicados sobresalen: En torno a la poética de Fina García Marruz (190); La solución unitiva. Sobre el pensamiento poético de José Lezama Lima (1990); Conversación con un rostro nevado (1993); Orígenes. La pobreza irradiante (1994); María Zambrano. La Cuba secreta y otros ensayos (1997); El libro de los ínferos (1998) y El libro de las conversiones imaginarias (2014). Reside en Argentina.


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